Dos psicoanalistas y psicólogos generales sanitarios se juntan en un restaurante y empiezan a intercambiar sus numerosas dudas sobre psicoanálisis. Huérfanos de respuestas, deciden que, para encontrarlas, lo mejor es recurrir a los y las psicoanalistas de más edad, y empiezan su proyecto “Transmisiones psiconalíticas“, una serie de nueve entrevistas en vídeo que analizan la práctica y el lugar actual del psicoanálisis en Barcelona. Un importante testimonio y legado de las personas que contribuyeron a su despliegue desde la ciudad condal.
¿Cómo os acercasteis al psicoanálisis?
Leandro Carmona: Mi madre es psicoanalista, y de pequeño recibí la interpretación de una dermatóloga que tenía que ver con una crisis de celos con mi hermano. Algo empezó ahí. Luego estudié Psicología y me fui interesando mucho por el psicoanálisis. Bueno, en la Universidad Nacional de Rosario o te gustaba el psicoanálisis o te buscabas otra facultad…
Irina Salzberg: Mi madre también es psicoanalista, y gran parte de mi familia. Es algo con lo que me he criado desde muy pequeñita. Pero tuve mi periodo un poco de rebeldía y separación y entonces dudé, y como primera carrera hice Educación Social. Al trabajar en un centro de acogida con situaciones de gravedad y de vulnerabilidad de niños, en algún momento decidí que me faltaban herramientas y conocimiento y, después de pensarlo mucho, empecé el periplo por la Psicología y después por el psicoanálisis infantil.
¿Cómo nace “Transmisiones psicoanalíticas?
I.S.: Hace unos tres años, comiendo un menú y con unas cervezas, nos preguntábamos cuándo se puede considerar uno psicoanalista, qué pasa con la identidad profesional. Empezamos a hacernos preguntas que ni uno ni el otro sabíamos responder, y decidimos ir a los más mayores y con más recorrido, a ver si a través de sus relatos y sus biografías encontrábamos las respuestas.
L.C: Se ha escrito mucho sobre la formación en psicoanálisis, pero teníamos la necesidad de buscar, digamos, un camino singular que coincidía con esa generación, con la historia del psicoanálisis en Barcelona.
¡Vuestro entrevistado más joven tiene 70 años!
I.S.: Y el más mayor 96, Valentín Barenblit, que se murió el pasado mes de abril.
¿Qué tiene esa generación que no tengan las demás?
L.C.: Aquí en los 70, junto con “el destape”, hubo una fuerte implantación del psicoanálisis. El kleiniano y otras corrientes sí existían, pero el psicoanalisis lacaniano en lengua castellana comenzó con fuerza en esa época de la mano de Oscar Masotta. El psicoanalisis en Barcelona tiene esa impronta, y muchos de los entrevistados han ido a los seminarios de Lacan, estaban cuando llegaron los franceses con el psicoanálisis lacaniano. Era una época privilegiada para formarse.
I. S.: Bueno, privilegiada y muy movida, ¿no? El psicoanálisis a la vez es cultura, y una de las cosas que nos hemos encontrado entrevistando a las nueve personas era todo su contexto, la posdictadura, la condicionantes de esos años para desplegar la profesión. Además, veíamos que personas que han contribuido mucho al psicoanálisis en esta ciudad se están haciendo mayores y queríamos dejar su testimonio.

¿Cómo elegisteis a quién entrevistar?
I.S.: Hemos intentado que haya diversidad e igualdad de género. Eso era muy importante para nosotros. Que fueran de diferentes corrientes teóricas, con un abanico diverso.
L.C.: Y que representaran un poco la presencia del psicoanálisis en la ciudad de Barcelona. Porque Barcelona tiene su particularidad con respecto al psicoanálisis. A mí me interesaba seguir la pista de Oscar Masotta, que se exilió de Argentina y vino aquí, tuvo una hija aquí, armó sus grupos de estudios aquí, y se fundó la biblioteca con su nombre. Y me interesaba rastrear el legado de quienes se formaron con él.
I.S.: Esa ha sido una pregunta que hemos llevado a los entrevistados: si había un psicoanálisis barcelonés o no.
¿Y?
I.S.: Hemos encontrado multitud de respuestas. Pero si, como decía antes, el psicoanálisis va con la sociología y con la cultura, entonces está claro que en Barcelona, por el idioma, por las características sociodemográficas, tiene unas singularidades que no hay en otros lugares.
¿A quién van a interesar estos vídeos? ¿A quién se dirigen?
I.S.: Hemos intentado que fueran entendibles e interesantes para todo el mundo. Psicoanalistas y psicólogos. Gente del sector y gente que no lo fuera, entendiendo que, al hablar de cuestiones de la vida y de la humanidad, podía ser interesante para todo el mundo. Aunque especialmente pensábamos en las generaciones de psicoanalistas que se están formando y que a lo mejor tienen necesidades y curiosidades similares a las que nos encontramos nosotros.
L.C.: Queríamos divulgar y transmitir este conocimiento, pero con el desafío de que no se vulgarizara, de no hacer algo que pierda profundidad, que es lo que sucede a menudo en las redes sociales.
¿Hasta qué punto creéis que un psicoanalista puede aprender de otro, por ejemplo, a través de vuestros vídeos?
L.C.: Yo creo que es más importante la propia experiencia y el propio análisis. Pero después uno puede encontrar afuera, en un vídeo o en un libro o en alguna cosa, algo que resuena con un trabajo íntimo que uno viene haciendo, con algo del propio análisis. Y eso sirve para seguir avanzando, para seguir haciéndose preguntas. Al ver estas entrevistas puedes decir: “Ah, mira, a este no lo conocía y dice tal cosa que me interesa. Busco una referencia”.
¿Como un complemento?
I.S.: Sí, y como referentes. A veces no es una profesión sencilla, porque por un lado en determinados momentos es muy solitaria, comporta una carga emocional, tiene una responsabilidad la escucha hacia el otro.
“Estas personas que llevan cinco décadas, para nosotros que llevamos una, pueden ser una fuente de aprendizaje y apoyo” – Irina Salzberg
En el nombre de este proyecto está la palabra transmisión. ¿Vosotros qué buscáis transmitir?
I.S.: El legado, el testimonio, la voz, la experiencia y la trayectoria de las personas que han contribuido al despliegue del psicoanálisis.
L.C.: Un psicoanálisis vivo, lleno de contradicciones, que es diferente en cada persona.
“Queríamos algo lo más alejado posible de la teoría rigurosa y difícil de acceder. Algo que transmita deseo, pasión y muchas preguntas” – Leandro Carmona
Es curioso que cada uno de los que entrevistamos al final se pone a hablar de lo que no sabe. Quiero decir, habla de todo lo que sabe, pero también de hacia dónde se dirige y eso no es exactamente un saber a transmitir, es un no saber, más bien. El psicoanálisis funciona así.
I.S.: Teresa Morandi lo dice claramente en su entrevista, que cuando los jóvenes le preguntan se le movilizan muchas cosas y le genera nuevas preguntas.
L.C.: Ese vídeo es la bomba. Tiene mucha crítica al estado actual de la sociedad, a la manera en que nos relacionamos, consumimos o hacemos terapias o cualquier otra cosa para sentirnos mejor. Ella tiene mucho conocimiento de las instituciones en Barcelona, es muy aguda y muy incisiva, no sólo con los psicoanalistas. Es un vídeo que a cualquiera que tenga un poco de sensibilidad hacia lo social le puede abrir mucho la cabeza.
¿Cuál diríais que es el mayor problema de transmitir el psicoanálisis hoy en día?
I.S.: Que es un trabajo muy artesanal. Y que ni siquiera un mismo psicoanalista aplica de la misma manera su saber con un paciente que con otro.
“Queríamos conocer los talleres artesanales de cada uno de los entrevistados y su baúl de herramientas, para ver si alguna nos servía a nosotros” – Irina Salzberg
L.C.: También se interpone que vivimos en tiempos muy acelerados, y para avanzar en el camino del psicoanálisis uno tiene que darse el tiempo de comprender, extraviarse y buscar un camino propio. Y eso, hoy por hoy, no es soportable, mucho menos con tutoriales, formación a distancia, etc. El psicoanálisis requiere de unas condiciones que no son lo que prima en la época. Por ejemplo, hoy es muy difícil darse el tiempo para pensar, para conversar, para escucharse, cambiar de opinión, darle vueltas a las cosas. Tal vez se lee mucho, pero se lee en el móvil, fragmentado. Hoy parece imposible leer, no sé, una novela de Balzac.
De las nueve entrevistas registradas hasta la fecha, ¿cuál os ha tocado personalmente más la fibra?
L.C.: Es que ha sido tan divertido y estimulante que todas las entrevistas han tenido cosas que me han marcado y han modificado mi manera de entender. Pero la primera que me viene a la cabeza es la de Àngels Vives. Terminamos la entrevista y yo me puse a llorar. Nos dimos un abrazo los tres. Y eso que no tenemos el mismo background teórico. Ella no es lacaniana, es más bioniana. Yo he leído de la corriente inglesa, Winnicott, y a ella le han trasmitido más bien un rechazo por él. Pero me conmueve tanto lo que dice… Y eso va más allá de las escuelas de cada uno.
I.S.: A mí, haber sido los últimos en entrevistar a Valentín Barenblit me pone la piel de gallina. Y la entrevista con José Leal, quien con una mirada muy amplia del psicoanlálisis nos habló de cantidad de filósofas, a mí me sirvió mucho.
Muchas enseñanzas.
L.C.: Y afecto, de todos ellos. Mostraban agradecimiento porque, desde nuestras preguntas, les ubicábamos en el lugar del maestro.
I.S.: Y nosotros usábamos nuestra entrevista para devolverles ese agradecimiento.
L.C.: Fue conmovedor.
¿Qué sorpresas os habéis encontrado?
I.S.: Buscábamos un saber teórico, pero nos hemos encontrado también con los recorridos vitales: exilios, dictaduras…
La confluencia del psicoanálisis con la vida.
L.C.: Y la respuesta a por qué el psicoanálisis ocupa un lugar tan marginal en la sociedad.
¿Siempre ha sido así?
L.C.: Yo creo que sí. Aquí, durante el franquismo, no era posible. Se transmitía un poco como de contrabando. Luego, cuando en Argentina llegan las dictaduras, se tienen que ir porque son perseguidos. Se va dando, digamos, toda una historia en donde va siendo reprimido y entonces se va moviendo hacia otro lado. Freud también se ha tenido que ir moviendo. Los libros se han quemado.
“El psicoanálisis siempre se ha vivido como un material incómodo, inquietante, amenazante” – Leandro Carmona
¿Cómo veis el estado del psicoanálisis en la actualidad? ¿Es algo que interesa a los jóvenes?
I.S.: Sabemos que a las escuelas de psicoanálisis cada vez les cuesta más encontrar alumnos, que cada vez la gente que decide formarse en esta rama es menos. Las dos o tres escuelas principales que hay en Barcelona lo notan.
L.C.: Por suerte, yo conozco muchos jóvenes que se interesan y que agradecen que exista un material como este.
Hablando de vuestro material, ¿cada cuánto publicáis nuevo vídeo?
I.S.: Cada último viernes de mes. Lo anunciamos en nuestro perfil de Instagram.
A mediados de 2026 ya habríes publicado los nueve. ¿Qué os haría pensar que habéis tenido éxito?
I.S.: Yo, egoístamente, después de haber podido conversar con los nueve y dejar esas grabaciones y esos testimonios, me doy por feliz y contenta. Y sí, claro, a cuanta más gente pueda llegar e interesarle, mejor.
L.C.: Es que nuestro objetivo no era que esto llegara a la máxima cantidad de gente. Era una necesidad propia. Pero ha sido una sorpresa que todos estén compartiendo los vídeos, sean de la escuela que sean. ¡Gradiva compartiendo un vídeo de Enric Berenguer! ¿Qué está pasando? ¿Se ha vuelto loco el algoritmo?
¿Creéis que “Transmisiones psicoanalíticas tendrá algún efecto sobre el psicoanálisis?
L.C.: A lo mejor tiene alguna pequeña resignificación del lugar que ha ido ocupando históricamente.
I.S.: A lo mejor las entrevistas ayudan a resignificar la visión que se tiene del psicoanálisis, no tanto desde el mito, sino desde algo más real.


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