Natacha Navarro: “Apostemos por más lecturas de comprensión relacional y sistémica, no solo por protocolos individuales y farmacológicos”

Entrevistes

Psicóloga, psicoterapeuta i psicodramatista vocacional, Natacha Navarro defiende la terapia desde lo relacional, lo grupal, lo sistémico. Tras décadas de aplicar el psicodrama tanto solo como integrado con otras ramas de la psicología, avala su eficacia y apuesta por los encuentros iberoamericanos de especialistas como puntos de intercambio de conocimiento. Hablamos con ella del estado actual de esta no tan conocida terapia.

¿Cuándo empieza tu interés por el psicodrama?

En primero de carrera, en Tarragona. Pude conocer a psicodramatistas en el I Congreso de Psicoterapia de la Locura que se hizo en Bilbao en 1976. Kesselmann y Pavlovsky presentaron el taller sobre “Las escenas temidas del psicoterapeuta”. Comprendi muy bien la esencia del psicodrama como método activo, que involucra cuerpo, mente y acción. Además acababa de entender el concepto del arquetipo junguiano de la sombra.

Es decir, lo que tememos guía muchas veces nuestras decisiones. A partir de ahí, y de forma paralela y complementaria a la carrera, no dejé de buscar cómo aprender y formarme en psicodrama.

Y hasta hoy.

Hasta hoy no he parado de entender esta forma de intervención individual, grupal y comunitaria. La dramatización de lo interno y lo externo, vincular, relacional y sistémico. Jacob Levi Moreno, quien inventó el psicodrama y el concepto de psicoterapia de grupo, fue un visionario. Hoy muchos métodos beben de su concepción y abordaje sistémico. A mí me convenció, y ha estado presente en todo lo que he hecho en mi vida: desde la intervención como psicoterapeuta hasta la formación y supervisión de psicodrama que ejerzo desde hace años.  Desde mis clases en la facultad hasta las escenas temidas del profesor, que tengo publicadas en Francia. Me atrapó su filosofía tan vasta e interesante, la cosmovisión y la sociatría, que significa “cura de lo social”.

“Lo que Moreno pretendía era curar la sociedad a través de los grupos”

¿Cuál es el aporte diferencial que hace el psicodrama a la psicología?

El psicodrama es un método triádico que implica acción, mente y cuerpo. Lo que aporta es su capacidad para generar espacios de cambio -individual, de pareja o en otros sistemas-, de transformar y de tomar conciencia, con un insight comprobable, que supera la reflexión o el intercambio verbal. 

Hay una frase conocida del intercambio epistolar entre Moreno y Freud en la que Moreno le dice: “Donde usted deja a los pacientes empiezo yo”. No estoy diciendo que no haya personas que necesiten un proceso terapéutico largo e individual, pero yo he tenido experiencias aplicando el psicodrama hasta con grupos de personas con transtornos mentales graves. No sirve para todos los síndromes ni para todos los perfiles, pero en la actualidad tenemos muchas publicaciones sobre evidencia científica bastante interesantes.

Algunas personas os pueden ver un poco como hippies que hacen teatro, pero dices que hay evidencia científica.

No creo que a estas alturas se nos vea así. Hace ya mucho que en muchos países se utiliza el psicodrama como método terapéutico, incluso reconocido por el sistema de salud. Pero, sí, podemos ver cambios en determinados usuarios -no todos- que, saliendo de sí mismos, observándose desde fuera, consiguen tener comprensión de lo que pueden cambiar y cómo hacerlo. Por ejemplo, desde una intervención individualizada usando “la silla vacía”, o cualquier objeto intermediario que facilite la comunicación (un muñeco, un almohadón…), es decir, cualquier cosa que te facilite abrir la comprensión de lo que tu usuario necesita. Si la persona entiende el uso de esta herramienta y quiere hacerlo, el avance es mucho más rápido. También es importante reseñar trabajos conjuntos con psicólogos cognitivo-conductuales sobre algún síndrome, buscando puntos de aproximación, mirando dónde podemos ayudar más nosotros o más ellos. Porque, al final, yo defiendo mi método, pero también la integración con otros, y los uso.

¿A qué casuística o tipología de pacientes va dirigido?

Podríamos preguntar más bien “para qué tipologías es más complicado”, como algunos transtornos graves. Por ejemplo, entrar en un delirio es muy complicado. Pero hay muy pocas situaciones en las que no se pueda aplicar, porque en el ser humano todo es psicosocial, relacional, vehicular. Estoy hablando de herramientas y lecturas que van a ayudar al proceso terapéutico, no a granatizar la cura. 

En realidad, el psicodrama es una forma de entender al ser humano, en este caso al paciente y, a partir de ahí, usar las distintas herramientas psicodramáticas para ayudarle a que pueda ver dónde tiene esa herida y qué la ha provocado, en términos relacionales y emocionales. Todo terapeuta lo hace. La diferencia es la teoria evolutiva o del desarrollo de roles que propone Moreno, en la que podemos entender al paciente en momentos evolutivos psicorelacionales, que, junto a entornos sistémicos concretos, favorecen determinados síntomas y síndromes.

¿Cuál es la situación actual de la disciplina?

“Miro con envidia a países como Austria o Alemania, a los que en la sanidad pública les deja escoger este método”

En Alemania te ofertan psicoanálisis, dinámica de grupos y psicodrama, y te dan una explicación sobre cada metodología. Y desde la Asociación Española de Psicodrama (AEP) estamos peleando para que, a través de nuestras experiencias científicas, podamos convencer a la sanidad pública. La sanidad pública en España, en general, están más cómoda con lo cognitivo-conductual, aunque cada vez hay más psiquiatras formándose porque entienden y aceptan que tienen que ser psicoterapeutas.

Abordar las psicoterapias no solo desde el diagnóstico y el fármaco, y establecer formas grupales de trabajo, eso ya existe en España dentro de los hospitales. Cada vez hay más presencia del método y abordaje psicodramático, e interesa más. Pero falta muchísimo por hacer.

¿Qué opinión crees que tienen los psicólogos y psicólogas del psicodrama en nuestro país?
Yo creo que todavía hay bastante ignorancia sobre el tema. Pero ya se acepta en encuadre relacional y el abordaje contextual, y es evidente la proliferación de tratamientos de encuadres grupales.

Natacha Navarro, durante la conversación con Psiara.

En tu caso personal, ¿has sentido que lo que hacías gozaba de prestigio?
Yo, en mi práctica individual, he tenido prestigio. A mí me ha llegado gente porque me buscaba a mí. Pero siempre estamos hablando por un lado de la realidad y por otra del concepto de salud avalado por la psiquiatría y “científico”, que ya está muy cuestionado, porque obviamente no ha curado todo lo que tendría que curar.

¿Y cómo valorarías la formación existente?

Ese es uno de nuestros problemas graves. Toda la formación es buena y con profesionales muy formados, pero las horas y años que llevamos de formación y de supervisión son largos para este mundo en el que se quiere que todo sea rápido. La AEP exige unos estándares muy completos a médicos y psicologos. Desgraciadamente, casi todo es privado, aunque algunos colegios de psicología, como el de Sevilla, avalan másteres. Los colegios deberían abrir las puertas a defender que no todo lo psiquiátrico tiene que ser nuestro norte. Y no lo digo solo por este método, sino todos los que hacemos apoyo social de forma privada -que esto sería lo cuestionable-, deberían ser defendidos para ser llevados a la pública.

¿Sabemos cuántos profesionales del psicodrama hay en Cataluña o en España?

No tengo el dato, pero sé que en nuestra asociación somos más de 200. Somos una de las más grandes dentro de la FEAP (Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas).

Pues no se escucha hablar demasiado de esto.

Creo que Cataluña ha tenido una presencia de psicoanálisis muy fuerte. Por eso yo cuando me acerqué al COPC me quedé fascinada, supercontenta porque la vicedecana, Dolors Liria, conocía el psicodrama.

¿Hay alguna condición para que esta terapia funcione?

Se tiene que dar un buen encuentro entre terapeuta y paciente. El paciente ha de entender la herramienta a través del terapeuta y querer el cambio. Si solo quiere la palabra y cualquier otra cosa le parece rara, el terapeuta deberá decidir qué puede ofrecer y cómo.

“El objetivo es el paciente, no el método”

¿Por qué ha sido interesante celebrar el congreso hipanoamericano, del que eres coordinadora general?

Natacha Navarro (primera por la izquiera) y Dolors Liria (cuarta), durante el 15 Congreso Iberoamericano de Psicodrama.

Digamos que España está siempre entre Hispanoamérica y Europa. A causa de la lengua, los psicodramatistas tienen difícil acceso a todos los organismos europeos, sobre todo los del norte, también por cultura. A mí las lecturas psicoterapéuticas anglófilas me han ayudado mucho, pero vivo donde vivo, y estoy mucho más próxima en mis formas culturales con Sudamérica y Portugal. De ahí el movimiento que se llama el Foro Iberoamericano de Psicodrama (FIP). Fíjate que yo he estado acreditada por organizaciones europeas y he pertenecido a organizaciones más anglófilas y a este foro, pero la realidad de escoger mi escuela de formación no tiene que ver más que con el curriculum personal y el programa.

¿Qué destacarías de esta última edición del foro?

Que hemos abierto mesas transversales de personas de todos los países, hablando de temas como las guerras, el hambre, los mass media, la ética, la trascendencia personal… Les llamábamos “grupos de cocreación”. Estoy orgullosísima porque han salido cosas muy interesantes que vamos a publicar.

¿Alguna conclusión que puedas avanzarnos?

Que solo a través de los grupos, de la corresponsabilidad y de la coconstrucción es cuando se pueden dar cambios. Si no, siempre estamos marcando las diferencias. Y eso es igual con los genocidios que con los abusos sexuales intrafamiliares, el bullying en las aulas o los problemas en una comunidad de vecinos. Todo lo que ocurre en el mundo es un reflejo de lo que hacemos los humanos. Lo importante no es hablar de las culpas o de lo que nos diferencia, sino de cómo construimos desde toda la experiencia que tenemos.

Por último, ¿puedes dar un consejo a los psicólogos y psicólogas que estén pensando en dedicarse al psicodrama, con toda tu carrera en mente?

Que hay que quitarse los prejuicios. Y el miedo a que no lo reconozcan como evidencia científica porque, como ya he dicho, sería muy discutible. O sea, lo que hacemos en una sesión de psicoterapia es absolutamente defendible, porque comprobamos los cambios con declaraciones de los pacientes diciendo en qué ha cambiado.

“Hemos de dejar de tener miedo a no pertenecer a una élite científica. Empezar a llamar por su nombre todo lo que hacemos y defenderlo”

Cada vez que me he acercado a otros modelos, como por ejemplo el cognitivo-conductual, a compartir lo que hacen ellos y lo que hago yo y ponerlo en común, ha sido fantástico. Eso es lo que yo le diría a todo el mundo: que construyamos juntos y, sobre todo, que busquemos puntos de integración. Todos cabemos y sumamos en beneficio de la salud.

Para saber más: aepsicodrama.es

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