Las respuestas envejecen

Reflexió i pràctica

Por Luciano Torres Mc Cabe, Psicólogo General Sanitario y coordinador del Grupo de Trabajo Psicología Analítica i Clínica Contemporánea del COPC.

Las respuestas envejecen. No porque sean falsas sino porque muchas veces pertenecen a una época determinada. Cada generación hereda conocimientos, métodos y teorías que intentan explicar el mundo que tiene delante. Sin embargo, las preguntas importantes parecen tener un destino diferente. Cambian de lenguaje, de escenario y de protagonistas, pero rara vez desaparecen.

La historia de la psicología podría contarse a través de sus escuelas, de sus autores o de sus descubrimientos. También podría contarse de una forma más sencilla: como la historia de ciertas preguntas que se negaron a desaparecer. ¿Por qué sufrimos? ¿Por qué repetimos aquello mismo que juramos no volver a hacer? ¿Por qué algunas pérdidas continúan acompañándonos durante años? ¿Por qué una vida aparentemente exitosa puede sentirse vacía? ¿Por qué ciertas experiencias nos transforman mientras otras apenas dejan huella?

Vivimos en una época extraordinaria. Nunca habíamos sabido tanto sobre el cerebro humano. Nunca habíamos tenido acceso a semejante cantidad de información. Nunca habíamos desarrollado herramientas tan sofisticadas para estudiar la conducta, las emociones o los procesos cognitivos. Y, sin embargo, resulta difícil no percibir una paradoja. Disponemos de más información que nunca sobre nosotros mismos y, al mismo tiempo, muchas personas describen una creciente dificultad para encontrar sentido, construir vínculos estables o responder preguntas tan antiguas como quiénes somos y qué queremos hacer con nuestra vida. Quizá el problema de nuestro tiempo no sea la falta de información, sino la dificultad para convertir la información en orientación.

Hay problemas que necesitan una solución. Hay experiencias que necesitan comprensión. Confundir unas con otras suele generar más sufrimiento que alivio. Buscamos soluciones rápidas para experiencias que exigen reflexión, tiempo y transformación. La búsqueda de sentido no desaparece cuando dejamos de hablar de ella. Simplemente encuentra otras formas de manifestarse. Lo vemos en la clínica. Lo vemos en la educación. Lo vemos en la cultura. Lo vemos incluso en aquellas personas que afirman no hacerse nunca este tipo de preguntas. Antes o después reaparecen bajo una forma distinta. Los seres humanos no vivimos únicamente rodeados de objetos, instituciones o tecnologías. También habitamos relatos. Nos contamos historias acerca de quiénes somos, de lo que esperamos de nosotros mismos, del amor, del éxito, del fracaso, del futuro y de aquello que consideramos una vida valiosa. Además, heredamos relatos familiares, culturales e históricos que comenzaron mucho antes de nosotros y que siguen influyendo en nuestra manera de percibir el mundo.

Ninguna persona construye su identidad completamente sola. La clínica nos recuerda que el sufrimiento siempre es personal; la cultura nos recuerda que nunca es únicamente individual. Quizá por eso la psicología no ha podido limitarse exclusivamente al estudio de la conducta o de los procesos mentales observables. Desde sus orígenes también se ha interesado por los sueños, los símbolos, la imaginación, las narraciones, la identidad y la construcción de significado. No porque estas cuestiones sean menos rigurosas, sino porque forman parte de aquello que hace humana a la experiencia humana. Dentro de esta tradición, la psicología analítica continúa ofreciendo una contribución singular. No únicamente por las respuestas que propuso hace más de un siglo, sino por la amplitud de las preguntas que sigue permitiendo formular.

«Una teoría se vuelve pequeña cuando obliga a la realidad a encajar dentro de ella; se vuelve fértil cuando nos permite comprender más realidad de la que comprendíamos antes»

La psicología analítica ha mantenido históricamente una vocación de diálogo con la clínica, pero también con la filosofía, la literatura, el arte, la antropología, la historia, la religión y otras disciplinas interesadas en comprender la experiencia humana. En una época caracterizada por la especialización creciente, esta vocación de diálogo conserva un valor particular. Después de años de trabajo clínico, resulta difícil no advertir que muchos sufrimientos aparentemente distintos terminan organizándose alrededor de preguntas similares. ¿Por qué me ocurre esto? ¿Por qué siempre termino igual? ¿Es posible vivir de otra manera? La experiencia clínica ofrece una respuesta esperanzadora: las personas pueden transformarse. No necesariamente de forma lineal ni inmediata. A menudo lo hacen avanzando, retrocediendo, dudando y volviendo a empezar. Pero la transformación es posible.

Tal vez una disciplina se vuelve verdaderamente relevante no solo cuando produce respuestas nuevas, sino también cuando conserva el valor de seguir formulando preguntas importantes.

«Las respuestas pertenecen a una época; las preguntas importantes suelen pertenecer a la condición humana»

Con este espíritu nace el Grup de Treball en Psicologia Analítica i Clínica Contemporània del Col·legi Oficial de Psicologia de Catalunya. No como un espacio destinado a conservar ideas en una vitrina ni como un lugar de adhesiones doctrinarias, sino como un espacio de encuentro, reflexión e intercambio profesional. Un espacio abierto a pensar conjuntamente algunas de las cuestiones que siguen atravesando la práctica clínica, la cultura y la experiencia humana contemporánea.

Quizá las preguntas importantes sobreviven precisamente por eso: porque cada generación necesita volver a pensarlas por sí misma.

Compartir

Something went wrong. Please refresh the page and/or try again.

Comenta l'article

Descobriu-ne més des de PSIARA

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continua llegint