Noelia o la crónica mediática de un suicidio asistido

Reflexió i pràctica

Por Gemma Cánovas Sau, psicóloga clínica acreditada por la FEAP, psicoterapeuta, psicoanalista y miembro de la Comisión de Psicoanálisis del COPC.

Hay que subrayar, en primer lugar, que nos encontramos viviendo en un contexto de sociedad-espectáculo, lo cual se comprueba cotidianamente a través de los medios de comunicación y las diversas redes sociales. Recientemente, una joven de 25 años que al parecer arrastraba una trayectoria vital traumática, manifiestó frente a las cámaras en un programa de televisión de bastante audiencia su supuesto deseo de morir. Se produjo un reguero de noticias hasta el día de su fallecimiento programado. Entrevistaron a familiares cercanos, e incluso una amiga que quiso ir a convencerla de que cambiara de opinión. Se creó un circo mediático y las informaciones que aparecen al respecto reflejan una polarización política e ideológica, ya que desde el año 2021 la eutanasia está legalizada en España, presentada como un gran avance en derechos humanos, sin por supuesto  haber planteado ningún referéndum a la ciudadanía en un tema tan controvertido, complejo y, cabe decir, siniestro, como este.

La psicóloga Gemma Cánovas.

Tomando el caso como referente de otros, cada cual con su particularidades, los estudios sobre la ideación suicida concluyen que la inmensa mayoría de personas que piensan acabar con su vida lo intentan o pasan al que denominamos en psicoánalisis pasaje al acto.

“No quieren dejar de vivir, sino huir de situaciones que les generan padecimiento”

Los psicólogos, psicólogas y psicoanalistas nos enfrentamos en nuestras consultas privadas o servicios especializados a pacientes que lo han pensado o lo han intentado. Nuestra labor consiste, entre otros objetivos en el marco de los tratamientos, en hacerlos desistir y acompañarlos en encontrar sentido a su existencia aún en situaciones vitales muy complejas.

Informándonos de las noticias sobre el estado psicofísico de Noelia, vemos que parece haber confluido un conjunto de circunstancias muy adversas desde su niñez: desde la problemática situación de su familia de origen que la condujo a ingresar en un centro a los 13 años alejada de sus padres, hasta padecer posteriormente agresiones sexuales por parte de hombres, lo que agravó su estado psicológico y pudo impulsarla a querer matarse lanzándose al vacio, lo cual le produjo lesiones severas que vinieron a incrementar un lugar de víctima real, con dolores morales y físicos.

Al parecer, su padre mantuvo una lucha legal para detener el proceso que finalmente y por desgracia se ha llegado permitir la ejecución de la muchacha.

“Los profesionales psy no tenemos una varita mágica para asegurar curaciones, pero sí tenemos el deber deontológico de insistir siempre en la dirección contraria a la tendencia autodestructiva de ciertos pacientes con patologías graves”

Si en el proceso de constancia terapéutica para conectar al paciente con la vida, con su fondo vital que todo ser humano posee en su interior, a pesar del  Eros (pulsión de vida) que está  en lucha con el Tánatos  (pulsión de muerte), interfieren leyes que le contaminan y le posibilitan irse de este mundo, la dirección de la cura se convierte en una batalla cruenta, añadida entre la lucha por ayudarla a vivir y la petición de morir que encuentra su acomodo en las instituciones que se lo ofrecen “en bandeja”, porque hay leyes que así lo pueden contemplar, leyes “amigas” del Tánatos.

Sigmund Freud, en El Yo y el Ello, afirma que “el componente destructivo se ha depositado en el Superyó y se ha vuelto hacia el Yo. Lo que ahora gobierna en el Superyó es un cultivo puro de pulsión de muerte”.

La preocupación creciente y justificada del alarmante aumento de los suicidios en adolescentes y jóvenes nos conducte a preguntarnos: ¿cómo se podrá encajar socialmente esta tendencia social y su publicidad con el caso de Noelia? ¿Qué mensajes, si no directos subliminales, se les está transmitiendo socialmente?

El caso de Noelia me ha remitido al recuerdo de una mujer atendida por mi hace unos años en un servicio de Atención a la Víctima de Fiscalía: una mujer gravemente maltratada por su marido, física y psicológicamente, que es la base de toda violencia machista, amenazada de muerte y que nos explicaba, a mí y al equipo, que no pudiendo más con esa vida, se lanzó como Noelia por el balcón desde un cuarto piso y quedó gravemente afectada físicamente, hasta el punto de necesitar ayuda para desplazarse, con múltiples problemas en órganos vitales, para respirar, digerir, etc. Aun así, manifestaba querer seguir viviendo, porque por fin sabía que era una mujer más a la que habían dañado en su identidad a través del agresor, pero agradecía el apoyo de un conjunto de profesionales que apostaban por ella, y quería encontrar su libertad interna, subjetiva, más allá de su cuerpo maltrecho.

No existían, en esos años, aunque no haga tantos, leyes de eutanasia, por lo que no se vió en la necesidad de elegir si el apoyo profesional recibido podía ser otro distinto a la voluntad de que siguiera viva de los que la ayudaban a salir del infierno, mas allá de sus luchas internas por seguir o “tirar la toalla”.

Reflexionemos, generalizando en base al caso de Noelia, si las condiciones son las más adecuadas para que los y las profesionales psy puedan ejercer su función con menores y adolescentes ingresados en centros públicos o semipúblicos, a pesar de los límites inherentes a cualquier ejercicio profesional y con mayor garantia de éxito, por ejemplo, aplicando o incrementando las siguientes medidas:

  • Formaciones permanentes de calidad revisada por los colegios profesionales.
  • Psicoterapia personal y/o didáctica de duración que garantice un nivel aceptable de autoconocimiento.
  • Supervisiones frecuentes externas incluidas en los contratos o acuerdos  laborales. Participación de psiquiatras en las reunions de equipo.
  • Atención a los pacientes que lo requieran por su gravedad con una frecuencia intensa adecuada a su estado psicológico y la gravedad de este.
  • Formación básica en prevención de violencia de género y abusos sexuales.
  • Implicación de profesionales cualificados psy en el diseño de los  programas de atención en los centros.
  • Remuneración digna.
  • Horarios de trabajo que no impliquen un nivel de desgaste insalubre para los psicólogos/as.

La madre de Noelia declaró en un medio televisivo: “Quizás mi hija nació en una família equivocada”

Desde aquí, se le puede transmitir este mensaje: La acompañamos en su gran dolor de madre y en su más que probable sensación de impotencia. En su familia fue donde nació su hija, de igual forma que muchas otras personas parten de contextos muy desfavorecidos, pero estamos atravesados, además de por la historia vital y familiar, por un tipo de sociedad con sus lacras, y una de ellas es la violencia machista-sexual que padeció su hija y que vino a incrementar su patología y el no deseo de seguir viviendo.

“Noelia, esperemos que tu muerte no haya sido en vano y sirva tu experiencia para esclarecer lo sucedido y llevar a cabo replanteamientos necesarios”

Referencias bibliográficas

Freud, S. (1917). Duelo y melancolía. En Obras completas (Vol. 14, pp. 241–255). Amorrortu Editores. https://itedu.mx/wp-content/uploads/2022/03/Duelo-y-Melancolia-SIGMUND-FREUD.pdf 

Freud, S. (1923). El yo y el ello. En Obras completas (Vol. 19, pp. 13–59). Amorrortu Editores. 

Instituto Nacional de Estadística. (s. f.). Defunciones según la causa de muerte. Suicidio por edad y sexo. INEbase. https://www.ine.es/dynt3/inebase/es/index.htm?padre=5453&capsel=5454

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