Por Begoña Elizalde Raso, colegiada número 9.966 y miembro de la Comisión de Psicoanálisis y de la Junta de Gobierno de la Sección de Psicología Clínica, de la Salud y Psicoterapia del COPC.

- Autora: Regina Bayo-Borràs Falcón
- Editorial: Editorial Digital Feminista Victoria Sau
- Páginas: 235
- Prólogo de Gemma Cánovas Sau
- Edición gratuita en PDF
“No cejaré en mi empeño, mientras tenga fuerzas”
–Antígona (Sófocles)
Y la mujer que consulta, ¿qué quiere, qué pide, qué necesita, qué está dispuesta a hacer por y para sí misma? Estas son algunas de las preguntas que Regina Bayo-Borràs, la autora de Bella durmiente despierta, se hace, nos hace a través del libro.

Regina lleva toda una vida dedicada a la salud mental, a la salud mental de la mujer, a estudiar su mundo psíquico, a ver más allá de lo que institucional y habitualmente se mira. Ahora, en este libro nos obsequia con sus pensamientos y sus reflexiones después de años de observación y de experiencia clínica con mujeres. En él, la autora no olvida a los hombres. No obstante, es un libro centrado en la Mujer y en su complejidad específica.
Bella durmiente despierta es un compendio de algunos de sus artículos, trabajos y escritos divididos en cuatro apartados: Turbulencias adolescentes, Dolor, depresión y violencia, Maternidades hay más de una y Malestar emocional. La obra también incluye dos artículos que reflexionan en torno al libro Madres e hijas de Laura Freixas y a la película Te doy mis ojos de Icíar Bollaín, respectivamente. Reflexiones no desde el cine sino desde otros lugares. Cosa que, en mi opinión, debería hacerse más a menudo, ya que el arte en cualquiera de sus formas nos cuestiona y nos interpela. A mí me han gustado especialmente, por eso los resalto. Así como la mención a Antígona. Difícil hablar de la Mujer, con mayúsculas sin tener en cuenta a Antígona.
En todos los artículos que componen Bella durmiente despierta, la autora no impone su pensamiento ni juzga ni se exalta. Es más, presenta todas sus ideas como “mi opinión es” o “yo pienso que”, nunca sentenciando nada ni siendo directiva cuando su valía profesional y trayectoria personal darían de sobras como para hablar con contundencia. Invita a la serenidad y a la reflexión. Ambas cosas muy necesarias hoy en día.

Se diría que parece mentira que a estas alturas de la vida todavía no hayamos aprendido que hemos de estar despiertas, que la información sin más (sin formación, sin observación, sin escucha) no llega a nada por más bien intencionada que sea (ver apartado “Turbulencias adolescentes”). Que la medicina, tal y como está enfocada hoy en día, solo dedicada a paliar los síntomas y a convertir cualquier síntoma en una enfermedad a curar, está condenada al fracaso, a convertirnos a todas en enfermas crónicas multisintomáticas. Ya que “curando” (sí, sí, entre comillas) un síntoma, al tiempo sale otro diferente. Porque el inconsciente habla, grita… y nosotras lo acallamos. A veces el sistema sanitario mismo es el encargado de imponer ese silencio al cuerpo (ver apartado “Malestar emocional”), otras veces somos nosotras mismas que no queremos saber, como muy bien se indica en diferentes lugares del libro.
Sin ir más allá, sin una escucha activa, no hay camino para despertar ni para que nos despertemos. En el texto se señala una y otra vez de muy diferentes maneras. Hay que tener un oído muy fino para escuchar a la mujer; a la mujer doliente, a la mujer enferma, a la mujer que se acerca a un centro de salud en busca de ayuda. A la mujer adolescente en sus turbulencias, en su despertar a la vida, a la mujer que desea desesperadamente ser madre, a la mujer que mendiga angustiadamente amor.

Ligado a esto último hay el apartado Dolor, depresión y violencia, que es especialmente duro en cuanto que hace referencia a un tema presente en nuestras mentes, en los medios de comunicación y en nuestros miedos. La violencia, la violencia de los cercanos, ejercida por quienes tienen con nosotras vínculos estrechos.
Deberíamos leer muy atentamente el camino que Bella durmiente despierta nos propone, sus indicaciones y su deseo de despertarnos, despertarnos como profesionales de la salud, desde luego, pero también y, me atrevería a decir principalmente, como usuarias, como enfermas ante un médico, como mujeres ante nuestras parejas, como madres, como hijas, como hermanas… y ante los retos, roles y situaciones ante las que regularmente nos pone la vida. Porque nunca estamos suficientemente despiertas. Y, cuanto más lo estemos, mejor viviremos y más podremos aportar a los que nos rodean. También a los que se acercan a nosotras como profesionales en busca de ayuda.
La autora sabe muy bien de lo que habla. Lleva toda una vida profesional de experiencia clínica, conocimiento y estudio sobre la mujer, de su mundo inconsciente y de su Deseo (con mayúsculas).
Hablando de Deseo, del deseo maternal habla muy amplia y detalladamente en el apartado Maternidades hay más de una. En él la autora se atreve con el difícil mundo de las otras maternidades, de las múltiples formas y caminos que existen hoy en día para materializar el deseo maternal. El libro señala las dificultades y peligros, en cuanto a la salud mental se refiere, de seguir estas otras maternidades tanto para la madre como para el futuro hijo. Si el no escuchar (en el sentido profundo del término) en medicina, nos lleva a quedarnos en la superficie del malestar de la doliente que acude a un profesional sanitario, no hacerlo en cuanto al deseo maternal se refiere puede tener consecuencias mucho más graves y trascendentales. Porque… ¿qué pasa cuando ese hijo anhelado no sublima ese deseo y el malestar sigue encontrando su curso para salir? Preguntas como esta nos hace Bella durmiente despierta ilustradas con diversos ejemplos clínicos.
“El Deseo, unido al despertar consciente, es el tema central de todo el libro y lo atraviesa transversalmente”
Y cuando digo todo el libro me refiero a TODO; tanto a sus cuatro apartados como al prólogo (muy riguroso de Gemma Cánovas), a la introducción (muy clara de la propia autora), a las “joyas” del franquismo (increíbles pero ciertas, no os las perdáis) o a las ingeniosas y atractivas ilustraciones de Diana Raznovich (dos de ellas acompañando este escrito).
De muy diferentes maneras y desde distintos ángulos, el texto vuelve una y otra vez a la importancia de mirar a la mujer en su totalidad, de escucharla más allá de lo que dice y en ayudarla o acompañarla en su despertar consciente. Porque sin contemplar el inconsciente nos quedamos flojos, muy flojos y muy lejos de cualquier ayuda real por más bienintencionada que esta sea (hay múltiples ejemplos de ello a lo largo de toda la obra).
En definitiva, Bella durmiente despierta nos propone cambiar de enfoque, incluso yo diría de paradigma, como punto de partida, que nos permita, como profesionales de la salud, afrontar los múltiples retos que plantea la mujer de hoy.


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