Los días 12, 13 y 14 de junio de 2025, el Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona acogió la celebración de la VII Convención del Consejo General de la Psicología (COP), un punto de encuentro de los y las profesionales de la psicología a nivel nacional, que planteó diversas mesas de trabajo centradas en el área de la psicología jurídica, la psicología educativa, la psicología del trabajo y las organizaciones, la psicología de la intervención social y la psicología de la salud. (Leer resumen del acto).

El encuentro, conducido por la periodista Cristina Ochoa, logró reunir a centenares de profesionales del sector y fue un éxito en cuanto a selección de temas, ponentes, puesta en común e intercambio de ideas. Una de las mesas más aplaudidas fue la última de la jornada, dedicada a la psicología de la salud y titulada “Psicología de la Salud: abordajes y matices“.
La mesa, moderada por Josep Vilajoana, coordinador de la División de Psicología de Salud del COP, y Sonja Massimo, coordinadora de la División de Psicología Clínica y de la Salud del COPC, contó con las ponencias de Josep Maria Suelves, psicólogo especialista en psicología clínica y experto de la Agencia de Salud Pública de Cataluña, y Oscar Pino, doctor en neuropsicología, coordinador del CAS de Hospitalet del Llobregat y responsable de investigación de la Fundación Hospitalarias Sant Boi, así como pequeñas intervenciones en vídeo del neurólogo Alessandro Formica Martínez y del catedrático Alfonso Salgado.

La periodista introdujo la mesa redonda resaltando la importancia de la psicología de la salud y su expansión en nuevos ámbitos como la salud perinatal, la reproducción asistida y la salud ambiental. Subrayó el papel crucial de los psicólogos en la prevención y tratamiento de problemas de salud, pero planteó la duda sobre si la administración pública realmente los considera en sus políticas sanitarias.

Massimo, por su parte, destacó la relevancia de esta sesión, enfatizando la necesidad de generar un diálogo sobre el papel de la psicología de la salud en diversos ámbitos, y subrayó que la diversidad de enfoques permitiría una discusión completa sobre el impacto de la psicología en la salud pública y privada.

La intervención de Vilajoana se centró en destacar el papel fundamental de la psicología en diferentes ámbitos de la salud y cómo se pueden establecer conexiones entre ellos. Subrayó que la psicología no debe verse como un campo fragmentado, sino como una disciplina interconectada que abarca desde la clínica hasta la salud pública. Y mencionó que es fundamental integrar la psicología de la salud en más espacios de decisión dentro del ámbito sanitario.
“Aunque la presencia de psicólogos en entornos asistenciales es reconocida, aún falta mayor representación en la salud pública y en agencias gubernamentales encargadas de definir políticas sanitarias” – Josep Vilajoana
También reflexionó sobre la necesidad de adaptar la psicología a los nuevos desafíos del sistema de salud, recordando que la prevención es clave para mejorar la calidad de vida de la población.

Suelves explicó que la salud pública abarca áreas clave como la promoción de la salud, la prevención de enfermedades, la protección del entorno y la vigilancia epidemiológica y que, aunque muchas veces estas acciones pasan desapercibidas, son fundamentales para garantizar el bienestar de la población, como en el caso de las medidas de prevención durante la pandemia de COVID-19, momento en el que la salud pública jugó un papel esencial en la reducción de contagios y muertes.
Para ilustrar el enfoque de la salud pública, utilizó la metáfora del río, explicando que no solo se trata de rescatar a quienes cruzan el río y se van cayendo al agua, sino de arreglar el puente, es decir, intervenir antes de que la situación se convierta en una crisis, lo que en el área de la psicología se traduce por actuar sobre los determinantes sociales de la salud para evitar problemas futuros.
Asimismo, habló sobre la desigualdad en el acceso a la salud y cómo los factores socioeconómicos influyen en el bienestar de las personas. Explicó que la esperanza de vida y las condiciones de salud no son las mismas en todas las regiones, y destacó que la educación, el urbanismo y la política social juegan un papel crucial en la prevención de enfermedades. También mencionó que la inversión en salud pública es mínima en comparación con otros sectores sanitarios, aunque su impacto es inmenso en la calidad de vida de las personas.
“El tabaco y las drogas, nuestro comportamiento sexual, lo que comemos, cómo nos desplazamos… afectan a nuestra salud. Por eso la psicología y las ciencias del comportamiento también son importantes en el diseño de políticas sanitarias ” – Josep Maria Suelves
Finalmente, resaltó que la presencia de psicólogos en salud pública sigue siendo reducida y mencionó estudios recientes que evidencian esta carencia en instituciones gubernamentales y agencias de salud. Instó a fortalecer la colaboración entre psicólogos y expertos en salud pública para lograr una mayor integración de la psicología en la planificación de políticas sanitarias. Cerró su intervención enfatizando que la prevención es la clave para mejorar la salud poblacional y reducir desigualdades estructurales.

El Dr. Alessandro Formica intervino brevemente en formato vídeo para explicar la relevancia de la psicología en el campo de la neurología y cómo su colaboración con los neurólogos es fundamental en el manejo de diversas enfermedades.
“El estrés y la ansiedad pueden agravar patologías como la migraña y la epilepsia, por lo que la intervención psicológica es clave en su tratamiento” – Alessandro Formica
También resaltó el papel de la neuropsicología en el diagnóstico y rehabilitación de pacientes con enfermedades degenerativas y accidentes cerebrovasculares. E ilustró sobre cómo la evaluación neuropsicológica permite identificar déficits cognitivos y diseñar estrategias de estimulación para mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Por último, subrayó la necesidad de apoyo psicológico para los familiares y cuidadores de pacientes con enfermedades neurológicas. Enfatizó que la enfermedad no solo afecta al paciente, sino a su entorno, y el acompañamiento emocional es crucial para mitigar el impacto de la enfermedad en la dinámica familiar.

Acto seguido llegó el turno de Oscar Pino, quien destacó que, a nivel internacional, la salud mental no fue considerada una prioridad hasta el año 2001, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció la necesidad de abordarla en políticas públicas. La Unión Europea ratificó esta visión en 2005, y posteriormente se desarrolló el Mental Health Action Plan (2013-2020). Este plan promovió un enfoque comunitario en lugar de uno hospitalario, impulsando estrategias centradas en la prevención, detección precoz e intervención temprana. En España, la Estrategia de Salud Mental fue presentada en 2022, con una serie de principios que abogan por el fortalecimiento de la salud mental infantil y adolescente, la intervención familiar y la promoción de la salud.
“La Estrategia de Salud Mental española presenta objetivos valiosos, pero la asignación presupuestaria es mínima, lo que impide su implementación efectiva” – Oscar Pino
Pino presentó datos alarmantes sobre el impacto de los trastornos mentales en la población española, incluyendo la prevalencia de ansiedad, depresión y el alto consumo de psicofármacos. Subrayó que en 2017, casi el 50% de la población mayor de 40 años había retirado al menos un envase de medicación psiquiátrica. Además, mencionó el aumento en trastornos de la conducta alimentaria y la ideación suicida, que han alcanzado cifras históricas tras la pandemia.
Además, advirtió sobre el problema de la medicalización excesiva del malestar emocional, señalando que España es el país con mayor consumo de ansiolíticos y antidepresivos.
“Los médicos de atención primaria suelen optar por la medicación porque no tienen alternativas terapéuticas accesibles”
El doctor citó estudios recientes en Noruega y Reino Unido que demuestran la rentabilidad económica de la terapia psicológica en la salud pública, indicando que por cada nueve céntimos invertidos en tratamiento psicológico se generan cincuenta céntimos en beneficios. Y finalizó su intervención subrayando la necesidad de fortalecer la presencia de psicólogos en la salud pública y mejorar el acceso a tratamientos psicológicos en atención primaria. Citó el proyecto de inversión del Ministerio de Trabajo del Reino Unido, que ha destinado 600 millones de libras para aumentar el acceso a la terapia psicológica. E insistió en que el modelo español debe evolucionar en la misma dirección para reducir el impacto socioeconómico de los trastornos mentales y garantizar una respuesta efectiva desde la salud pública.

Alfonso Salgado, catedrático de Psicología, Universidad Pontificia de Salamanca, fue el último en intervenir antes del turno de preguntas, identificando tres grandes retos para la psicología de la salud: mejorar la eficacia de los tratamientos, explorar nuevos campos de intervención y profundizar en los mecanismos psicológicos que explican los problemas de salud.
Aseguró que es esencial demostrar la efectividad de las intervenciones psicológicas para que sean reconocidas y financiadas dentro de los sistemas de salud pública. Destacó que la colaboración con otros profesionales médicos es clave para ampliar el impacto de la psicología en diferentes especialidades. Y enfatizó que el futuro de la investigación en psicología debe enfocarse en entender los procesos psicológicos que contribuyen a la aparición y tratamiento de diversas enfermedades, apostando por una integración más profunda entre la psicología y la investigación biomédica para mejorar la salud y el bienestar de la población.
Conclusión y preguntas
Durante el turno de preguntas, los ponentes debatieron estrategias para aumentar la presencia de psicólogos en espacios de toma de decisiones dentro de la salud pública. Josep Maria Suelves destacó la importancia de ampliar la visión de los psicólogos sobre la salud para facilitar su integración en organismos clave. Josep Vilajoana mencionó la necesidad de participar en plataformas internacionales como One Health. Y Oscar Pino insistió en la importancia de comunicar el impacto económico de la psicología de la salud de manera comprensible para los políticos y gestores sanitarios. Subrayó que, si se demuestra su rentabilidad, será más fácil conseguir inversión en servicios psicológicos dentro del sistema de salud pública.
Para ver toda la mesa de trabajo en vídeo, haz clic en este enlace.

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