LA CARGA MENTAL DE LAS MADRES

El efecto invisible de esas pequeñas cosas que nos desgastan

Per Laura Cerdán (colegiada número 14063 psicóloga clínica y psicopedagoga)

¿Qué es la carga mental de las madres?

La carga mental es un término que se refiere a la responsabilidad mental y emocional que muchas madres sienten al tener que encargarse de múltiples tareas y decisiones en el hogar y la familia. Es importante reconocer y abordar este tema para promover un equilibrio más justo en la distribución de responsabilidades.

Y es que, uno de los principales problemas tras la maternidad suele ser, además de tener que reconocerse en el nuevo rol de mamá y de adaptarse a ser uno más en casa, la responsabilidad de tareas y su reparto en casa.

La distribución de responsabilidades en la maternidad es un tema importante e involucra a todos los miembros de la familia. Es fundamental que las responsabilidades se compartan de manera equitativa entre mamá y papá para promover un ambiente familiar más equilibrado y saludable. Esto puede incluir tareas domésticas, cuidado de los niños, decisiones familiares, pero también apoyo emocional.

¿Solo las madres sufren carga mental?

No, la figura del padre también puede sufrir carga mental. No es un hecho que se dé solamente en las mujeres. Sin embargo, suelen ser las madres las que suelen experimentar carga mental más a menudo debido a una combinación de factores sociales, culturales y de género. Históricamente, se ha esperado que sean las mujeres las que asuman la mayor parte de las responsabilidades domésticas y de cuidado de los hijos, lo que puede llevar a una sobrecarga mental al tener que planificar, organizar y supervisar múltiples aspectos de la vida familiar.

Esto es así porque se le suele asignar a la madre el papel de “cuidadora”. A lo largo de la historia, se ha esperado que sean las madres las que asuman la responsabilidad principal del cuidado de los hijos, el hogar y la familia en general. Así como al hombre se le ha asignado el papel de sustentar económicamente el hogar. Aunque este enfoque ha evolucionado con el tiempo y se han producido cambios en las expectativas sociales, muchas madres todavía se enfrentan la presión de cumplir con este rol tradicional de cuidadora.

Además, las expectativas sociales y las normas de género pueden influir en que las madres sientan la presión de ser responsables de todo lo que tiene que ver con los hijos (extraescolares, control de las vacunas, preparar mochilas, etc.), lo que puede generar estrés y agotamiento. Es importante reconocer y abordar el tema de la “carga mental” si queremos crear cambios en las generaciones futuras.

La importancia del autocuidado tras la maternidad

La maternidad es una experiencia maravillosa, pero también es una experiencia dura y estresante. La mujer que ha sido mamá pasa de tener tiempo para sí misma, para su pareja, para su carrera profesional, para su ocio, a tener un bebé en brazos que la necesita día y noche. Y ante esa demanda de tiempo y atención que suponen los hijos, las madres tendemos a sacrificar el tiempo destinado a nosotras mismas. Y es que, tras la maternidad, cuesta mucho encontrar tiempo para ir al cine con tu pareja o salir a cenar con amigas. Es frecuente acabar renunciando a la vida social justo después de ser madre. Si a eso le añadimos el sentimiento de culpa que se suele sumar a dedicarse tiempo a una misma, el resultado puede acabar siendo vivir por y para tu vida familiar. Así que la mamá ya no solo no encontrará tiempo a solas con su pareja o sus amigas, sino que tendrá que hacer malabarismos con su tiempo y su bebé para ir a la peluquería. Y eso, con el tiempo, tiene terribles consecuencias no solo para la mamá sino para quien la rodea.

¿Por qué cuesta encontrar tiempo para una misma?

Como decía, tener un bebé exige dedicación y el tiempo del que se dispone para una misma pasa a ser limitado. Pero, creo que también se sigue dando un sentimiento de culpabilidad que recae sobre la mujer cuando decide dejar a su bebé para irse a dar, por ejemplo, un masaje. Hoy en día, asumimos que tenemos que dejar al bebé en una escuela infantil o con los abuelos para ir a trabajar, pero nos sentimos culpables cuando dejamos al bebé para actividades como salir a tomar algo con una amiga.

Ese sentimiento de culpa es generalizado a todas las mujeres y sigue dándose aún. Tendemos a ser autoexigentes, a creer que debemos llegar a todo, ser buena madre y seguir prosperando en tu carrera profesional. Y al ser madre descubres que la conciliación familiar y laboral no existe como tal y asumimos que todo debe recaer en nosotras. Por tanto, muchas mujeres se sienten mal porque creen que no llegan a todo. Eso hace que renunciemos a tener tiempo para nosotras mismas en favor de trabajar o cuidar a nuestra familia. Y, por otro lado, para mi muy importante, está el mensaje que la sociedad lanza continuamente a las mujeres. Nos han enseñado que para sentirnos satisfechas con nosotras mismas debemos ser buenas madres, tener una carrera profesional exitosa y todo esto conseguirlo con el rímel puesto y manteniendo un peso “ideal”. La mujer que no consigue eso, se siente mal porque no encaja en ese patrón de “superwoman” que nos han vendido. Acabamos pensando que lo normal es anteponer a todo y a todos por delante de nosotras mismas, y nos acabamos olvidando de nosotras.

Ese mensaje que la sociedad lanza a las mujeres, no se lo lanza a los hombres. Vemos normal que un hombre salga con sus amigos a ver un partido de fútbol. Porque creemos que debe desconectar de su vida laboral y profesional. Sin embargo, creemos que cuando lo hace una madre, está abandonando a sus hijos. Aún me llama la atención cuando oigo (a veces a otras mujeres) preguntar a una madre con quien va a dejar a sus hijos mientras va a salir al cine con sus amigas. En cambio, nadie le pregunta a un hombre con quien dejará a sus hijos si va a salir a tomar algo con sus amigos. Todo el mundo da por supuesto que se quedarán con la madre.

¿Por qué es importante cuidarse a uno mismo?

Creo que la frase “cuidarse para poder cuidar” resume muy bien la importancia del autocuidado. Si te sientes bien contigo misma, estarás en mejores condiciones para cuidar a los demás. La sobrecarga de tareas, el no tener tiempo para uno mismo, genera estrés y ansiedad. Y eso, puede acabar afectando nuestro estado de ánimo. Qué duda cabe que un niño prefiere tener una mamá tranquila y feliz, no una mamá estresada y de mal humor. Encontrar espacios y tiempos para nosotras nos ayudará a mantener la ansiedad a raya y a tener momentos de desconexión, tan necesarios en la vida diaria.

Las mujeres que se dedican tiempo a sí mismas están de mejor humor. Generalmente, están más alegres, más seguras y más optimistas. Pero para que esto sea realmente así, hay que eliminar el sentimiento de culpa. Por el contrario, las mujeres que no consiguen encontrar tiempo para sí mismas suelen tener un estado anímico más bajo, irritabilidad, apatía y desmotivación. Estas emociones y sentimientos nos harán reaccionar de mejor o peor manera a nuestro entorno.

¿Qué podemos hacer para cambiar?

Es importante incorporar el autocuidado a nuestras rutinas. Encontrar tiempo para hacer deporte de manera puntual es complicado. En cambio, si conseguimos establecer una rutina de práctica del deporte dos días a la semana, acabaremos interiorizando que ese rato de la semana es para hacer deporte.

Es fundamental que las madres entendamos la necesidad de cuidarse. Y digo “necesidad” porque a veces asociamos los ratos de autocuidado con un privilegio que pensamos que no debemos tener. Es frecuente aún decirle a una madre que tiene suerte porque ha conseguido tener una noche para salir a cenar con sus amigas. Y aún se asocia este tipo de actos con egoísmo por parte de la madre, que está dejando de cuidar a sus hijos para salir a divertirse. Tristemente, como decía antes, no veo ese sentimiento asociado a cuando es el hombre el que sale a cenar.

Creo que es fundamental asumir que la madre perfecta (tal y como nos la han vendido) no existe. Existen las madres cansadas, las madres que llegan corriendo a recoger a sus hijos al cole porque salen sin tiempo de una reunión de trabajo, existen las madres que hacen llamadas de teléfono mientras dan el pecho a sus bebés, las madres que necesitan quedar con amigas para hablar de temas que no sean sus hijos, existen las madres que se sienten bien teniendo ambición y aspiraciones en sus trabajos, y por supuesto, existen las madres que se cansan y necesitan tiempo para sí mismas y para dedicarlo a los que ellas quieran.

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